La comunicación es la base del desempeño profesional. Sin una comunicación clara y efectiva, incluso la idea más brillante puede fracasar. Pero, ¿está usted simplemente operando con una habilidad o ha escalado hasta poseer una competencia comunicativa?
Partiendo del hecho de que una habilidad es la capacidad específica de realizar una tarea (como redactar un correo sin errores o hablar en público), y de que una competencia implica la suma de diversas habilidades, conocimientos y actitudes, es crucial que los profesionales, especialmente aquellos cuyas funciones giran en torno a la interacción social —como docentes, periodistas y líderes—, logren este escalamiento.
El riesgo de la habilidad estacionada
En el entorno profesional, muchas personas se «estacionan» en su zona de confort comunicativa. Dominan bien una o varias habilidades que les han generado ventaja (por ejemplo, son excelentes oradores), pero no las depuran ni las actualizan estratégicamente. El resultado es una práctica desactualizada o, en el mejor de los casos, una habilidad altamente depurada que no alcanza a ser una herramienta flexible.
Las competencias, en contraste, son formaciones psicológicas complejas que constituyen la infraestructura cognitiva de la personalidad y se configuran como una «unidad que determina la actuación que se espera se debe poner de manifiesto» (Suárez Rodríguez et al., 2007, p. 30). Simplemente tener una habilidad refinada no garantiza un desempeño profesional eficaz si se carece de la visión holística que exige la competencia.
Tres pasos para escalar una habilidad
¿Cómo transformar una habilidad en una competencia sólida y estratégica? El proceso no es un destino, sino una transformación continua (Suárez Rodríguez et al., 2007). No existe una respuesta única, pero hay tres ideas clave que pueden ser útiles para su ruta de escalamiento:
1. Inventario y autoconocimiento
Toda persona tiene talentos naturales. Es imperativo identificarlos para fortalecerlos. Pero el verdadero escalamiento comienza al reconocer las áreas deficientes para corregirlas.
La competencia comunicativa, para ser efectiva, exige una visión integradora y subjetiva (Bermúdez y González, 2011). Esto implica un conocimiento complejo que abarca el saber conceptualizar, el saber hacer (la destreza) y el saber ser (la actitud y el valor) (Martínez Guerrero, 2024). ¿Qué sé, qué hago bien, y qué actitudes me impulsan?
2. Definición contextual y funcional
El entorno de trabajo nos exige una o varias habilidades específicas. Una vez valoradas, es necesario listarlas en orden de prioridad para adquirirlas mediante formación (cursos, mentorías o coaching).
Recuerde que la competencia, entendida como una «configuración psicológica», se manifiesta ante una determinada situación o demanda, lo que subraya su carácter dinámico y situacional (Suárez Rodríguez et al., 2007, p. 34). Es decir, la competencia se construye y reconstruye en el proceso dialéctico de objetivación de las capacidades, en función de la actividad específica.
3. Complementariedad estratégica
Teniendo claro el inventario de capacidades adquiridas, es necesario definir el futuro profesional en el corto y mediano plazo para determinar qué conocimientos robustecer.
La transformación de las habilidades presentes es un proceso continuo que se logra a través de la complementariedad. Por ejemplo, un profesional con una desarrollada habilidad de comunicación oral puede sumar a esta su capacidad lógico-matemática y de escucha activa para así generar una competencia de negociación o competencia para las ventas. Esta suma estratégica —que integra el conocimiento, las habilidades y los valores— es el camino para robustecer las capacidades adquiridas y promoverlas al nivel de competencia (Bermúdez y González, 2011).
¿Ha escalado su comunicación a nivel de competencia?
El escalamiento a competencia ocurre cuando el conocimiento específico se amplía y se acopla con facilidad con otros saberes para asumir con éxito desafíos complejos. El dominio de la competencia comunicativa implica, entonces, el autoconocimiento y la autorregulación constante (Suárez Rodríguez et al., 2007).
Para ayudarle a identificar su nivel, responda este breve test. Sea honesto, pues la asertividad comunicativa requiere «un esfuerzo del individuo en la elaboración de procesos metacognitivos» (Martínez Guerrero, 2024, p. 28).
Hacer de la comunicación una competencia (y no solo una habilidad) es lo que garantiza el éxito ante desafíos complejos y facilita la reconversión profesional. Como señalan los expertos, la competencia es una «formación compleja que condiciona la idoneidad del hombre para realizar un determinado tipo de actividad profesional, socialmente útil» (Suárez Rodríguez et al., 2007, p. 31).
Gracias por leerme. Recuerde hacer de este inventario una práctica periódica.
Referencias bibliográficas
- Bermúdez, L., & González, L. (2011). La competencia comunicativa: elemento clave en las organizaciones. Quórum Académico, 8(15), 95–110.
- Martínez Guerrero, R. A. (2024). La competencia comunicativa interpersonal asertiva en la sociedad del conocimiento y la globalización. TEACS, Revista Científica «Teorías, Enfoques y Aplicaciones en las Ciencias Sociales», 16(34), 28–37.
- Suárez Rodríguez, C. O., Dusú Contreras, R., & Sánchez, M. del T. (2007). Las capacidades y las competencias: su comprensión para la Formación del Profesional. Acción Pedagógica, (16), 30–39.
Artículo desarrollado con soporte de inteligencia artificial
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